INTERIORES

Una buhardilla muy navideña en el Ampurdán

Porque las navidades son unas fechas mágicas sobre todo si se disfrutan con los más pequeños, hoy quería dedicar especialmente esta entrada a ellos ¿Quién no hubiese deseado de niño tener una habitación como esta?

Este espacio diseñado íntegramente por Olga Gimeno, de Bona Nit, parece sacado de un cuento navideño, pero existe en la realidad y está situado en la buhardilla de una preciosa masía del Ampurdán.

La decoradora ha querido reflejar el ambiente festivo que conlleva la Navidad con una decoración muy natural y nada recargada, a través de una paleta de colores neutros, verdes y grises tanto en mobiliario como en la decoración, que evocan a la naturaleza y que se integran a la perfección con el ambiente rústico de la vivienda en la que destacan las vigas de madera vistas y las maravillosas paredes de piedra blanqueada.

La habitación se divide en varios ambientes, la zona de juegos presidida por una cabaña de madera donde los niños pueden esconderse en la parte superior y por la que descienden a través de un tobogán iluminado que como bien indica el cartelito, los lleva directos “Al Polo Norte”… En la parte de abajo se ha creado una especie de «chill-out» con multitud de colchonetas y cojines de colores. Muchos detalles hechos a mano como el árbol reciclado hecho con madera de palés, borlas de paja y ganchillo ó el trineo de madera pintado por Magda Playà.

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 Enfrente de la cabaña se ha diseñado una cocinita a la que no le falta el más mínimo detalle, con un tablero de pizarra magnético donde los niños desarrollan su imaginación inventando infinidad de recetas.

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Al otro lado de la buhardilla se creó una zona de estudio con una pizarra enmarcada que cubre toda la pared y una gran mesa cuadrada con un hueco en medio en la que se ha colocado un árbol de los deseos, repleto de adornos y postales navideñas.

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La zona de dormitorio se construyó en una habitación aparte, limitada por unos tabiques de obra para que hubiese más intimidad. Se amuebló con un par de literas y unas estanterías en forma de escalera, para proteger el suelo se colocó una gran moqueta de fibra natural todo en tonos neutros que dan mucha calidez y luminosidad a este espacio.

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¿A que parece una buhardilla recién sacada de un cuento?

Vía: El mueble

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